La riqueza ornitológica de Busmente reside en su estructura de mosaico rural. Los prados bien cuidados por los ganaderos locales, combinados con las lindes arbustivas, funcionan como un enorme comedor al aire libre donde las aves de espacios abiertos encuentran alimento fácil durante todo el año.
Mirando al cielo, la amplitud de la meseta permite disfrutar del majestuoso planeo del milano real, fácilmente reconocible por su cola ahorquillada mientras escudriña el suelo, o del vuelo estival del cernícalo primilla. A ras de suelo, entre la hierba corta de las brañas, es un auténtico espectáculo observar los bandos de perdiz roja corriendo entre los matorrales o escuchar el inconfundible y cantarín vuelo de la alondra común. En las orlas de tojos y zarzas que separan las fincas, el colorido escribano cerillo y el menudo cistícola buitrón se encargan de poner la banda sonora al paisaje rústico. Aquí, la avifauna se muestra sin timidez, ligada íntimamente al ritmo diario de la vida campesina.