La cercanía a la ría y la variedad de ambientes de esta vega atraen a una comunidad de aves muy diversa, marcada por el paso migratorio y las invernadas.
En las praderías y zonas de cultivo, la actividad agrícola expone semillas e invertebrados que alimentan a multitud de pequeños paseriformes y rapaces de campiña. El puente de la autovía aporta un elemento arquitectónico clave en la zona, ya que bajo su estructura se localiza un punto remarcable de nidificación para la golondrina dáurica occidental, que aprovecha el hormigón para fijar sus nidos de barro.
Por su parte, la zona de vegetación palustre densa y carrizales ofrece un hábitat cerrado ideal para el refugio de especies discretas. Finalmente, en el sector del río Meiro, las aguas someras y orillas funcionan como un excelente comedero y descansadero para limícolas en migración, aves acuáticas y zancudas que aprovechan los recursos del cauce.